San Mamés tenía una misión en el derbi contra Osasuna y no falló. El encuentro , calificado como una final desde dentro del Athletic por aquello de ahuyentar fantasmas y no ver realmente las orejas al lobo en la última parte de la temporada, proyectó un ambiente a la altura de las situaciones tras el esfuerzo del club por seducir al personal de que era el momento de arrimar el hombro y ignorar los desazones y las decepciones acumuladas a lo largo del curso para agregar tres puntos de enorme relevancia.









