Faltaba mucho más de una hora para la apertura de puertas al público y los apasionados mucho más previsores ahora formaban colas en las puertas del estadio. En la entrada principal más de cien seguidores aguardaban a los buses. Balearicos y colchoneros deseaban ver de cerca a sus ídolos. Patrick Messow, director general del Atlético Baleares, tampoco se deseaba perdérselo y confesaba estar algo inquieto si bien aseguraba «tener mucho que ganar y poco que perder».









