El Depor gana en un esperpento arbitral que llegó hasta el minuto 108' (2-1) | RESUMEN y GOLES

Después de estas dos últimas jornadas, el Deportivo debería tener claro que tendrá que luchar contra sus rivales y algo mucho más si desea subir a Primera División. El cuadro coruñés venció al Leganés (2-1) primero y luego a un nuevo esperpento arbitral capitaneado por Alejandro Ojaos, que llevó el encuentro hasta el minuto 108 después de que el VAR estuviera durante mucho más de cinco buscando la explicación para apuntar un nuevo penalti contra el conjunto herculino.

Afortunadamente , Álvaro Ferllo se transformó en héroe al parar la pena máxima de Diawara y le logró un favor a todo el colectivo del silbato para eludir ríos de tinta durante la semana.

Salió el Dépor espoleado por las ganas de un Riazor que no está fallando a la cita con los suyos. Diez minutos en los que el ritmo eléctrico y la circulación de balón blanquiazul regalaban jugada sí, jugada también , oportunidades de peligro para el bando local. Si el estadio herculino no cantó gol poco tras el saque de centro fue porque Bil Nsongo está todavía en esa etapa donde unos días sí, pero otros no tanto. Como todo joven al que hay que esperar por el hecho de que da considerablemente más de lo que quita. Pero el camerunés empezó tarde el acercamiento y se perdió 2 enormes ocasiones por carecer de viveza en el área.

La fogosidad le duró al conjunto blanquiazul un cuarto de hora. Fue lo que tardó en contagiarse del hastío que transmitía un Leganés que vaga por la ‘Hypertensiones’ con las pulsaciones al mínimo y pidiendo de forma silenciosa que se acabe la agonía. No quería que pasara nada Igor Oca y poco a poco lo fue logrando. Es mucho más , esa transmisión de pereza puso al Leganés aun en condición de adelantarse en el marcador, nuevamente con una pasiva zaga deportivista que se desajustaba por la mala presión que tenía rincón unos metros mucho más adelante.

No había caminos al área de Juan Soriano, en especial porque nadie los trazaba. Los futbolistas de casa la solicitaban al pie y cada posesión era un polvorón que se hacía interminable en la boca. No transmitía energía ni la chispa precisa el aparato blanquiazul, que se limitaba a mirar mientras que Mario Soriano se recorría el campo intentando encontrar resoluciones y encontrando a un Yeremay que patentizó en varias oportunidades eso que pronunció hace algunas semanas sobre su lesión. “Unos días estás bien, otros no”. No tiene que ver con un proceso lineal y el canario se dejó múltiples jugadas en el campo que pedían regate y en las que ni siquiera lo intentó.

La contestación , como siempre y en todo momento , terminaba estando en la derecha, con Alti y Ximo alternando las multitud , pero contando cada vez menos con el factor sorpresa que tuvieron cuando HIdalgo descubrió la fórmula a raíz de las bajas. Eso y un balón parado que vivió su despertar hace un mes, pero que dejó de acompañar más allá de que Lucas Noubi se sacó un buen remate de volea para tratar de poner remedio a la sequía.

Debió pensar Alejandro Ojaos que el ruido arbitral no había sido suficiente durante toda la semana después de lo que sucedió en Burgos y nada más regresar de los vestuarios decidió agitar la tarde. Luismi Cruz disparó mal una peligrosa falta a la frontal , pero el balón dio en la barrera. Sin que absolutamente nadie supiera bien por qué razón o cómo , el trencilla señaló mano de Diawara, que había saltado como mandan los cánones. Brazos en el pecho sin ocupar más área que la del propio leño. Penalti, sospecho. El VAR volvió a ser personaje principal y de nuevo para sacarle la razón al Dépor, si bien esta vez lo sangrante hubiera sido sostener la pena máxima.

El caso es que el colegiado le pilló el gusto a eso de que el foco de Riazor lo señalara. Aliado con el Leganés en el momento de parar el encuentro , Noble no tuvo mucho más remedio que tratar de buscar un giro de guion para mudar el tablero. Eddahchouri al campo por Ximo Navarro. Más madera. La doble punta del neerlandés con Bil le vino bien al Dépor, que logró recular la línea protectora pepinera diez metros. De esta manera se enseña el tanto que abrió el marcador. Altimira recibió abierto y ha podido buscar al camerunés en el área, que le dejó el balón de cara de manera inteligente a Luismi a fin de que brotara la magia. El andaluz serpenteó hasta plantarse en la línea de fondo y su pase atrás en esta ocasión sí encontró rematador en Zaka, que volvió a facturar saliendo desde el banquillo en apenas cinco minutos.

Pero el aparato blanquiazul asimismo se ha caracterizado recientemente por encontrar héroes inesperados. Jugadores que se muestran de la nada para tener su momento de gloria en este tortuoso camino de vuelta a Primera. Esta vez fue un chaval de la vivienda. Noé Carrillo, que había entrado a última hora en la convocatoria, fue el cambio ofensivo de Noble para resolver el encuentro. Tardó un minuto a darle la razón a todos y cada uno de los que se preguntan por qué no ha jugado mucho más desde su aparición en la Copa del Rey. Control orientado y un auténtico zapatazo a la escuadra para poner al equipo de nuevo por delante en el marcador.

Lo que sucedió después va a quedar para la historia negra de un arbitraje español que no para de llenar páginas llenas de fango.

TiroAlPalo