Un festival de triples y dominio total acerca el pase a semifinales. Pritchard sorprende con 32 puntos desde el banquillo Los Boston Celtics volvieron a encender el modo perfecto apisonadora en el instante justo. Con un contundente 96-128 frente a los Philadelphia 76ers, el grupo verde se pone 3-1 en la serie y deja prácticamente sentenciado su pase a la próxima ronda de los playoffs.
Ni siquiera el regreso de Joel Embiid, solamente 17 días tras una apendicitis, cambió el guion. El pívot firmó un meritorio 26+10 +6, pero patentizó falta de ritmo en un equipo superado desde el salto inicial. Boston fue muy superior en todos y cada uno de los puntos del juego.
El gran protagonista inesperado fue Payton Pritchard. El base firmó 32 puntos con una lluvia de triples que rompió el partido desde el primer cuarto. Su actuación, una de las mejores nunca vistas desde el banquillo en playoffs, simboliza la hondura de una plantilla que no es dependiente de un solo nombre.
Aun de esta manera , el líder todavía es Jayson Tatum. El alero rozó el triple-doble con 30 puntos, 7 rebotes y 11 asistencias, manejando el ritmo del partido con autoridad. A su lado, Jaylen Brown aportó otros 20 puntos en una actuación coral sin fisuras.
Boston dominó el rebote (30-51), castigó desde el perímetro con un 24/53 en triples y no concedió ni un solo cuarto. La ventaja se disparó hasta los 32 puntos, reflejo de un choque sin historia en su segunda mitad.
El partido asimismo dejó minutos para Hugo González, que volvió a pisar la pista en playoffs, sumando experiencia en un contexto conveniente para los Celtics.
El grupo de Joe Mazzulla cortocircuitó. Si por instantes semeja una máquina tan bien aceitada que te ofrece un mínimo realmente bueno, el Game 5 –sobre todo el final – supuso un duro golpe contra todo lo construido, puesto que de forma directa desaparecieron del parqué.
Jayson Tatum concluyó con un doble-doble de 24 puntos y 16 rebotes, al tiempo que Jaylen Brown salió hasta los 22 tantos , pero ninguno de ellos pudo evitar una debacle final que les obliga a volver a Pensilvania.
Con el 3-1, la eliminatoria viaja ahora a Boston, donde los Celtics van a tener la oportunidad de cerrar la serie frente su afición. Si mantienen este nivel, el desenlace semeja cuestión de tiempo. Philadelphia, en cambio, necesita algo más que el regreso de Embiid: precisa un milagro competitivo.

